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El hombre imaginario. Nicanor Parra.

Dios más Dios son cuatrio. Nicanor Parra.

jueves, 19 de junio de 2014

LA MUJER DEL OTRO



LA MUJER DEL OTRO
Marcelo Samska

La mujer del otro golpeó a la puerta de mi casa pasadas las tres de la mañana. Yo dormía profundamente. Ella insistió hasta que logró despertarme. Le abrí la puerta en bata de levantar, bostezando.
- Sé dónde están –me dijo-. Vístase y sígame.
La miré con esa cara que uno pone cuando uno está recién despertando de un mal sueño.
- Su mujer y mi marido, sé dónde están haciendo el amor.
Me vestí rápidamente y la seguí. Partimos en su coche.
- Mi mujer está en casa de su madre –le dije calmadamente-; ella duerme muy mal desde que enviudó.
La mujer solo miraba la carretera, como obsesionada por la idea de atraparlos infraganti.
- ¿Qué quiere que haga si es verdad lo que dice, si los encontramos en pelota haciendo el amor?
Ella me miró un par de segundos y me lanzó esta frasecita: Yo lo mato.
- ¿Trae un arma?
- No; pero algo se me ocurrirá cuando los vea, probablemente encuentre un cuchillo de cocina  o lo ahorque con mis propias manos, incluso con una almohada. ¿Vio Atrapados sin salida, con Jack Nicholson? Yo haría lo mismo si están durmiendo.
- Para eso hay que ser muy forzudo –acoté, mirándole los brazos fornidos, como de ésas locas que practican halterofilia.
- Demás que lo mata –le dije, convencido.
- ¿Y usted qué va a hacer?
Yo, la verdad, no pensaba en nada. Pamela no me podía hacer una cosa así. Nos iba bien en la cama, ella incluso quería tener hijos.
- El sexo es cosa seria; uno puede traicionar a cualquiera por una canita al aire. El deseo es como un imán irresistible.
- Lo dice como si a usted le hubiera pasado.
Ella me miró con una sonrisa enigmática y dobló en la siguiente esquina. Cruzamos un barrio en el que jamás en mi vida había estado. Todavía había gente en la calle, bares abiertos, música y risas. Debían ser como las cuatro de la mañana. Ella se estacionó a un costado de una plaza donde de lejos se alcanzaban a notar algunas prostitutas disponibles y un par de travestis. Atravesamos la plaza; un travesti me acarició el culo y lo miré con rabia. Vi pasar unos perros calentones que se iban turnando para hacer sus cochinadas en público. Entramos a un hotel atendido por una de esas falsas rubias; una mujer madura pero atractiva. Me guiñó un ojo. La mujer pidió unas llaves entregándole a cambio a la que atendía un billete de diez mil pesos.
- ¿Pero cómo llegó hasta aquí? –iba a preguntarle cuando ella me hizo callar con un gesto; debí suponer que la recepcionista le daría el aviso.
Subimos al segundo piso. Oí mujeres acezando, chillidos, risitas nerviosas, gritos y exclamaciones, ¡más, más!, incluso en francés, encore!, encore!; creí que había televisión en todas las habitaciones dando películas porno. Una mujer salió desnuda de una habitación, golpeó otra puerta, y regresó a la suya con una botella de ron en la mano. La mujer con que venía de pronto se agachó y miró por el ojo de la cerradura. Luego me dijo:
- Mire usted.
Lo pensé dos segundos pero me agaché y vi. Para eso había venido. La verdad, no distinguí gran cosa, o sea, un hombre moreno montándose por detrás a una mujer.
Ante mi expresión de indiferencia, ella añadió.
- Es mi marido.
- ¿Y cómo sé yo que ésa es mi mujer?
- Se conocen del trabajo.
- Ah.
Entonces, ella abrió la puerta con la llave que le habían entregado en la recepción.
- ¡Canalla! –gritó apenas entró, prendiendo la luz.
El hombre, que efectivamente debía ser su marido, se arropó con el cubrecamas, y la mujer se escondió entre de las sábanas. En seguida, la despechada buscó con la mirada un objeto punzante. Vio una botella vacía de un litro de cerveza arrojada en el piso y  de un solo golpe contra la pared, que fastidió a los huéspedes, la partió. Quedó con unos bordes filosos como boca de tiburón.
- Te voy a matar, infeliz.
- Pero –intervine yo-; ¿dónde está mi mujer?
- Ahí, pues, escondida como rata atrapada –dijo la mujer, ya casi fuera de sí, indicando el bulto bajo las sábanas.
Ella asomó su cabecita como un conejito despistado. No era la mía.
- No; no es mi mujer –dije entre sorprendido y aliviado.
- ¿Pero dónde está la señora Natalia?
- ¿Qué? Debe estar durmiendo en su casa. ¿Por qué?
- ¿Que ustedes no son amantes?
- Me encantaría, tú sabes cómo me gusta, pero ella está loca por su marido. 
Me dieron ganas de pegarle pero sobre todo de abrazarlo a este pobre mujeriego y los dejé discutiendo a grito pelado. La mujer que estaba demás se vistió en un dos por tres y me alcanzó. Me di cuenta de que no traía con nada debajo. Tenía unos ojos y unos pechos preciosos. Nos sonreímos y nos quedamos un rato pensando qué hacer por ahí. Faltaba un buen rato para que amaneciera y a esa hora ni pensar en volver a casa. No pasaba nada todavía.


jueves, 3 de octubre de 2013

UNA REVELACION INESPERADA

 
Me desvelo esperando otra revelación
bajo un cielo demasiado gastado.
La arena del desierto borró las huellas
de llantos y gritos.
No somos los elegidos.
Nuestra pena es eterna.
 
Almán Omedig Asnada, Octubre 2013.

A LA AMADA QUE SE HA IDO


Soneto
 
Mi alma se desgrana en cada triste verso
tal como de copo en copo cae la aleve nieve
sobre el cuerpo de mi amada inerte
aquí a mi lado, ya tan fría como el destino adverso.

Tan cálida y querida que fue mi dulce amada;
mas ahora que la veo tan muerta, y yo destrozado,
nada me obliga a seguir de amor obnubilado.
¿Para qué, si ya no es sino fragante flor ya cortada?

Tengo solo un cuerpo yerto, mas no tu ser entero
que ha partido a un mundo sin dolor;
donde nadie llore ni tu recuerdo ni mi rencor

tras haberte acuchillado por tu amor provocador;
nunca me amaste más allá del convincente esmero,
mas fuiste la razón de ser de tantos, qué desespero.

Marcelo Gregorio Samska, Octubre 2013.

miércoles, 17 de abril de 2013


HISTORIA DE UN CORAZÓN
















Íbamos a amarnos toda la vida
y mira dónde estamos ahora:
Cada cual por su camino.
¿Qué nos pasó?
Yo te amaba tanto,
tú me amabas tanto.
Nada podía ni debía separarnos
jamás
Así que nos casamos.
Fuimos felices.
Hasta comimos perdices.
Tuvimos hijos.
Pero no quiero hablar de eso
(duele tanto).
¿Quién titubeó primero?
¿Quién miró hacia otro lado
con deseos de algo más?
Ahora te miro
con ganas de no sé qué,
y sé que te da un fastidio atroz
que venga cada sábado por los niños.
Así cuándo voy a casarme yo
de nuevo, pero no me quejo.
Tu nuevo pretendiente se parece
cada vez más al anterior,
siempre en mis antípodas.
Yo me voy con los niños al parque;
rodamos por el pasto,
después nos vamos al cine
a ver una película taquillera,
y mientras ellos ríen a carcajadas
yo me acuerdo a ratos de ti
tomados de la mano ahí mismo,
haciendo cosas casi perversas
en ésa época en que nos amábamos
tanto. Pero ya no importa tanto tampoco.
De lunes a viernes estoy disponible.
Mi corazón no se rinde.



VIVIR ENAMORADO








Quién pudiera vivir toda la vida enamorado
Pero en serio. O sea,
Enamorarse primero de la madre
Después de una compañera de básica
Después de la nana
Después de una compañera del liceo
Después de la hermana de tu mejor amigo
Después de una vecina de barrio
Después de una compañera de la universidad
Después de una compañera de recorrido
Después de la madre de tus hijos
Después de la matrona que los trajo al mundo
Después de nuevo de una compañera de universidad
Después de una amiga de tu compañera de universidad
Después de una mujer de la vida
Con mucho conocimiento de las cosas del amor
Después de una enfermera que te ayuda a liberarte
No del amor sino de la enfermedad venérea
Que te agarraste por leso
Y así pasa el tiempo hasta que por fin encuentras
A la mismísima mujer de tu vida
Parada en el andén esperando el mismo metro
A la misma hora que tú, la misma que viste mil veces
Sin ver, y que se parece tanto a la felicidad.
Te subes con ella al último vagón
Y no te bajas nunca más del tren de la felicidad.

@EChilenos 17042013





jueves, 11 de abril de 2013






PARA TU AMOR

Para tu amor lo tengo todo
bueno, casi
no soy tan guapo como Juanes
ni siquiera tengo su voz
ni gano tanto como él
pero igual lo tengo todo
o casi,
(para qué ser tan pretencioso)

O sea, tengo cosas mías
que igual pueden interesarte
por ejemplo, un buen sueldo
un contrato indefinido
cero deudas
cero tarjetas de crédito
un autito modesto pero afinado
¿te gustan los autos con tuning?

Separado, un poco, 
pero en buena
no, todavía no divorciado
pero en proceso
el abogado maldito es súper carero

Vivo solo, sí,
solito solito
en pleno centro
a pasos de la Alameda
y tengo un departamentito
en la playa
arrendado, pero eso
se puede arreglar

¿Te gusta el cine de terror?
¿el pool?
¿el fútbol?
¿el boxeo?
Porque a mí me encantan
¿A ti no? hmm

Para tu amor lo tengo casi todo,
y para el resto
yo creo sinceramente
que tendrás que acostumbrarte
a mí, cariño
¿qué dices?
¿Pero por qué te vas?
Ni siquiera te he hablado
de mis medidas secretas
ni del tamaño de mis ansias

Oye, vuelve, amor
cabra lesa, desubicada
vuelve, ingrata,
¿dónde vai a encontrar
Un amor más bakán que el mío?

lunes, 1 de abril de 2013

YA QUE NO SOY DIOS


















Ya que
no me fue dado ser Dios
(ni siquiera el dios
de mis propios poemas)
soy a penas -a duras penas-
un hombre que resiste
el paso del tiempo y de la vida
El caso es que siempre estoy aquí
esperando no sé qué
que llueva o que truene
que vuelva la primavera
que se vaya, por fin, la primavera
que vuelva mi amada
o que se vaya, por fin,
Solo sé que escribo
cuando ella no está
Porque cuando vuelve,
-si vuelve-
nos amamos,
por dios que nos amamos
y entonces sí vuelvo a ser 
algo así como un dios
que sabe para qué es
en el instante mismo del éxtasis
-que dura lo que dura-
hasta que vuelvo a ser yo mismo
desdiosado pero feliz
y ella vuelve a irse
hasta volver a extrañarme
un buen día o una mejor noche,
y cada vez desde más lejos,
a mi alma deshabitada
cuando mi corazón
ya campea en el alto cielo
iluminando los innombrables senderos
que conducen hacia mi vida,
desdibujada entre tantos sueños
dispersos y alborotados
y tanto suspiro suspicaz
que no llega a ser amor.

@EChilenos 01042013